¿Guapa o inteligente? La eterna controversia…

Esa es una pregunta que seguramente nos ha pasado por la mente a muchas mujeres, ¿qué es más importante? ¿Qué quiero ser, bonita o inteligente?

Me di a la tarea de analizarlo desde ambos puntos y de modo neutral, considerando que sería absurdo responder que es mejor ser bonita que inteligente, pero sería hipócrita decir que con ser inteligente basta, porque seria autoengañarnos con como nos gustaria que fuera, no como las cosas realmente funcionan (aqui te diré por que)…

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Analizando a profundidad, gracias a la parte primitiva de nuestro cerebro (que es la que no ha evolucionado desde hace miles de años),  cualquier especímen congénere -o sea, cualquier humano-  que, a simple vista, aparente ser un buen partido para reproducirse y darle genes fuertes a nuestra descendencia, es visualmente más llamativo que otros – lo dice la ciencia-.  Por ejemplo, no me digas que no volteas a ver al instante a esa mujer u hombre llamativa/o que entra al bar, no me digas que no todo el mundo conoce el nombre de esa mujer súper atractiva que trabaja en tu oficina, etc. Es instintivo, lo traemos en los genes… El ser visualmente “estéticos” o “llamativos”, siempre será un distintivo muy notorio en todas las especies.

Ahora bien, el ser guapa o guapo es evidentemente algo efímero, nadie – o muy poca gente-  conserva (de manera natural) la cara tersa, las nalgas levantadas o la sonrisa perfecta por siempre, es ahi donde entra digamos “lo esencial”, y es que de nada sirve tener un cuerpo que encaje perfectamente dentro del estereotipo de belleza vigente, y una cara de muñeca, si al hablar no tenemos tema de conversación o carecemos de empatía ante otros, si nos falta el sentido común y no tenemos una personalidad que haga match con el físico. No alcanza la belleza física para mantener una relación o conservar un empleo.

Podría decirse que -por el contrario- si podria bastar con el intelecto para mantener el ascenso laboral o el interés de una pareja por siempre, pero indudablemente creo que sería más rápido si utilizamos ambos recursos.

Te sorprendería la cantidad de veces que escucho a la gente decir “es que prefiero ser inteligente, no me interesa ser bonita”, o “Mi prioridad es mantenerme buenísima, porque lo buena onda no se nota de lejos” y eso para mi es tan absurdo como tener que elegir qué prefieres que te corten: una pierna o un brazo. Sencillamente son cualidades distintas, ¿Por qué no buscar un equilibrio, si podemos valernos de ambas características y usarlas a nuestro favor?… Ambas, no una u otra.

No te limites con conceptos extremistas que nada tienen que ver,  cuida tu imagen -dentro de tu propio concepto de belleza- y tambien cuida tu mente, dentro de tus valores y prioridades personales.

Opino que cuidar de tu imagen siempre te abrirá puertas, y cultivar tu intelecto, las mantendrá abiertas.

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