La mentalidad del pan con mantequilla… ¿La tienes?

Había una vez una chica, que tenía un empleo no tan bien remunerado. Ella tenía el sueño de realizar un viaje en crucero, asi que ahorró y ahorró durante varios meses de lo poco que ganaba -tal vez años- para volver realidad su sueño, hasta que un día logró comprar por fin el boleto, aunque quedó con el bolsillo practicamente en cero.

Llegó el día de su viaje tan esperado y ella muy feliz -pero con presupuesto limitado- decidió comprar una gran cantidad de panes y mantequilla y llevarla consigo en el viaje, porque no podría costear sus alimentos, dentro de los exclusivos restaurantes del crucero.  Cada día a la hora de la comida sacaba su pan, le untaba mantequilla y se disponía a comer, y hacía lo mismo durante todos los días del paseo, durante desayuno, comida y cena mientras todos los demás huéspedes se dirigían a los restaurantes a comer de los deliciosos buffetes.

Un día ántes de terminar el viaje, se les convoca a todos los huéspedes que vistan sus mejores galas, porque esa noche habría una cena especial, con los más deliciosos manjares. En ese momento, la chica de hace a un lado como en todas las comidas anteriores, se sienta en un rincón y saca de su maleta un último pedazo desmoronado de pan.  A lo lejos había una persona que la observaba mientras se dirigía al restaurante… se acercó a ella y le dijo:

El -He visto que cada vez que da la hora de comer, tú sacas pan de tu equipaje, le untas mantequilla y es todo lo que comes, no me aguanté la curiosidad de preguntarte ¿por qué haces esto? ¿Es parte de una dieta especial o..?

Ella: -Lo hago porque para estar aqui tuve que ahorrar durante muchos meses, y ahora no me queda presupuesto para pagar la cuenta en ningún restaurante, mucho menos de este lujo.

Él *llevándose las manos a la cabeza*: – ¡¿A caso no sabías que todas las comidas iban incluídas en tu boleto?! No tenías que pagar un centavo adicional…

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Hoy escuché ésta historia y me puse a reflexionar sobre cuantas veces en la vida nos da lo que he llamado el “síndrome del pan con mantequilla“.

Me refiero a esas personas que tienen toda la capacidad para triunfar, cumplir sus metas, vivir como siempre han querido y tener la pareja de sus sueños… Pero ya se les olvidó. O tal vez alguien les dijo que no la tenían y ahora creen que vinieron a la vida a “comer pan con mantequilla” y van por los rincones buscando dónde hay un poquito de pan que la vida quiera darles… Y así durante toda su vida.

Paralelamente hay otros que entendieron que vinieron a la vida a comer todos los manjares, porque entienden que se lo merecen. Y la única diferencia entre ambos es solo su mentalidad -al igual que la chica que pagó el mismo boleto que el resto de los huéspedes-.

¿Cuántas veces vamos por la vida viendo “a ver como nos va”? Y así sobrevivimos y morimos conformandonos con los panes con mantequilla, cuando realmente no hay diferencia entre nosotros y los que sí lo hacen, excepto el sentimiento de realmente sentir que lo merecemos.

Seguramente te has encontrado con mucha gente así en tu camino: el que logró ese ascenso laboral que tanto querías, pero con la mitad de capacidades que tú tienes, o la amiga que no consideras “tan bonita” pero se casó con el super galán. Ese amigo que renunció a su trabajo y ahora viaja por el mundo y se financea haciendo lo que le apasiona. Esa chica que hace lo mismo que tú, pero gana el doble…

Que nadie te diga que puedes o no puedes, que mereces o no mereces algo. Que no nos pase nunca más, ciao a los panes con mantequilla…

 

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