Familia y hogar,  Vida y mujer

El transgeneracional: lo que heredas de tus abuelos.

Ayer en México festejamos el día de los abuelos. Y todos tenemos presentes mil anécdotas y recuerdos con ellos, pero hay un tema de lo que poco se conoce pero que nos influye demasiado: El transgeneracional.

Podría decirse que desde el momento en el que nacemos, traemos en nuestro “disco duro” (el subconsciente, que es aprox el 95% de nuestro cerebro), una serie de información precargada.

Nuestra genética viene con mucho más que el color de ojos o la textura de cabello, tambien trae un cúmulo de vivencias ajenas que heredamos por el simple hecho de ser hijos/nietos/sobrinos de quien somos, independientemente si conocemos a estos o no. Y nisiquiera lo notamos.

Seguramente ya lo has comprobado en tu familia, con el sobrinito que le encantan los barcos desde un año de nacido y resulta que el bisabuelo -ya fallecido- era marinero. O el niño que tiene fascinación por los caballos y la abuela amaba montar. También pasa con gestos y manías. O ¿Qué tal cuando el bebé “hereda” el caracter de la abuela?

Recuerdo que mi hermana menor hacía un movimiento con los ojos muy peculiar que todo el mundo decía que hacía mi abuelo -con quien nunca convivimos, por cierto-. Parece que va mucho más allá de los gustos aprendidos. Era como si lo trajera en el chip. Del mismo modo, también heredamos sus historias de vida (más de un ancestro que de otro, pero el qué de cuál, da para horas de explicación).

La primera vez que escuché esto, me pareció totalmente descabellado, me pareció que mi maestra estaba sacándose algo, que parecía muy esotérico, de la manga; hasta que comencé a hacer el ejercicio con mi propia familia. En ese momento sentí que lo tuve siempre frente a mis ojos y nunca lo hubiese notado.

Basta con analizar el tio que era rico y cayó en quiebra a la misma edad que el bisabuelo. La bisabuela que pasó la vida sacrificándose por otros y la tía que le parece normal hacerlo. Mi maestra explicaba lo común que es alguien que parece vivir muchas injusticias (por ejemplo pagar carcel por algo que no hizo) y lo conectado que está la situación con algo que hizo su padre/abuelo de lo que nunca se hizo responsable (fraude, violencia, etc).

Ni que decir cuando nacemos el mismo día o mes que el abuelo o abuela, o si nos ponen el mismo nombre en su honor… Con lo común que es en nuestra cultura el Juan I, Juan II y Juanito III…

O ¿qué tal cuando todos se dedican por generaciones a la misma profesión? Eso tiene que ver con “reparar” de manera inconsciente las historias de vida de ancestros. Por ejemplo una familia de médicos: Hurgando en el árbol genealógico, alguien murió sin posibilidad de recibir la atención adecuada y es como si su clan tratara de enmendarlo.

El conocer la historia de vida de nuestros ancestros nos da la oportunidad de hacer consciente patrones que no queremos repetir, enfermedades que no queremos padecer (los secretos familiares causan enfermedades) y “sanar” a nuestra descendencia.

Una vez que rompes en silencio y haces consciente -en terapia o biodescodificación- temas complicados (abusos sexuales, agresiones, rechazo, etc) estás sanado al resto de tu familia. Conocer la historia de vida de nuestros ancestros, va mucho más allá de las anécdotas que contaremos a nuestros hijos.

“Hasta que no hagas consciente tu inconsciente, tu inconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino”

Carl G. Jung

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